Sentía su respiración en mis narices, tal vez debería haberme molestado su respiración tan cerca de mi, pero extrañamente la adoraba. No quería quedarme dormida porque lo único que quería era que esa noche fuese completamente eterna. Tenia mi brazo derecho por debajo de su cuello y mi mano colgaba en el aire, con mi otro brazo simplemente lo acariciaba. Mi pierna pasaba por encima de él para evitar que se cayera al suelo, él simplemente me abrazaba para darme algo de calor y trataba de dormir un poco. Yo lo observaba mientras dormía y de vez en cuando lo besaba pero él no le agradaba la idea de besarme -no quería herirme-. En momentos cuando yo estaba a punto de dormirme me preguntaba si lo estaba, claro que yo le respondía que no.
Así transcurrió la noche, y en la mañana cuando debía marcharse yo simplemente me angustié, sentía que todo se derrumbaba ante mi y no quería dejarlo ir. Comencé a tener frió y me puse en posición fetal, acurrucándome en el sofá y tapándome con una toalla. Él se dio unas vueltas y luego se acercó a mi para despedirse. "me voy, cuidate" y con un simple beso en la mejilla se fue.
Me pregunte que pensaría de todo esto, me pregunte tantas cosas...
Después de un rato me fui hacia la habitación de mi amiga para acurrucarme por ahí -tenía frió- y me tire por ahí y sólo fueron lágrimas para derramar.

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